Los abogados de Ribbeck Law llamaron a las puertas de los familiares de las víctimas cuando sus cuerpos ni siquiera habían llegado a Canarias | Manuel von Ribbeck fue denunciado por hacerse pasar por miembro de la Cruz Roja para conseguir clientes hace años en Bahamas | El bufete americano comenzó ayer el proceso contra Boeing en EEUU.
Manuel estaba en Madrid el día 21 de agosto. Cuatro de sus familiares murieron en el accidente del avión de Spanair. Mientras los cuerpos de sus seres queridos aún estaban en el pabellón de Ifema donde se fueron trasladando los cadáveres, los abogados del bufete norteamericano Ribbeck Law se presentaban en su casa de Las Palmas. Manuel (es un nombre supuesto, porque prefiere no aparecer con el suyo) ni siquiera pudo echarlos él mismo. “No estuvieron sólo en mi casa. Fueron a muchas antes de que los muertos llegaran siquiera a Gran Canaria”, dice.
Ribbeck Law ha sido el primer bufete encomenzar el proceso en Estados Unidos contra Boeing y McDonell Douglas, fabricante del avión que se estrelló. Ayer se celebró la primera audiencia de la acción civil en Illinois (Chicago). En ella la firma pide a Boeing que identifique al fabricante de los flaps y al de las alarmas, ya que la comisión oficial que investiga el accidente en España dijo, en su informe preliminar, que “la alarma que debería haber indicado a la tripulación que los flaps no estaban desplegados no habría funcionado”. El juez le ha dado a Boeing seis semanas de plazo (hasta el 17 de noviembre) para que aporte toda la información disponible. Sigue leyendo
Son abogados, pero en Estados Unidos les llaman persigueambulancias. Cuando se estrelló el avión de Spanair pusieron la vista en Barajas. Y desde hace un par de semanas no han parado. Llaman por teléfono o directamente a la puerta de los familiares de las víctimas. Les ponen en la mano ininteligibles contratos en inglés mientras les prometen indemnizaciones llenas de ceros si los firman. Organizan ruedas de prensa en las que, sin ningún tipo de tacto, proclaman que, gracias a su experiencia en siniestros aéreos, “personas normales”, como los doloridos familiares que les escuchan, “se han convertido en millonarias”. Si actuasen así en su país, estarían detenidos.