«Nos reventaron los flotadores y nos lanzaron al agua… Sonko no sabía nadar y murió». El africano Fabien pudo sobrevivir y ahora cuenta su versión en un libro. Este es el resumen de un capítulo.
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Una semana antes de aquel día [25 de septiembre de 2007] tuve que volver al bosque y acomodarme al ritmo de vida de los que allí seguían. Hay que reconocer que volver a intentar la aventura [de cruzar la frontera entre Marruecos y España] fue posible gracias a los cinco subsaharianos que nos acogieron allí.
Todos los que se encuentran en una gran ciudad marroquí sienten la tentación de pasar. Cada uno en su momento. Los afortunados lo consiguen, aunque el porcentaje de éxito es inferior a una persona de cada cien que lo intentan.
A mí nadie me escuchaba, ni siquiera las autoridades camerunesas de la época, que me rechazaban como a un perro pulgoso cada vez que acudía a la embajada. […] Las asociaciones marroquíes y las ONG en las que militaba no podían costear ni siquiera mi alquiler. Así que me vi obligado a volver a tentar la suerte, como aquel primer día en que llegué al bosque [de Beliones]. Ésta es la triste realidad de los subsaharianos en el Reino de Marruecos.
Sólo me faltaba pagar 400 euros a mis compatriotas, porque eran ellos quienes se encargaban de encontrarnos un guía marroquí que nos acompañase hasta el mar sin ser descubiertos por las patrullas guardacostas. Yo tenía fama de buen nadador dentro de la comunidad inmigrante, así que conseguí convencer a una mujer camerunesa de unos 50 años de que pagase mi parte a cambio de ayudarla durante la travesía.
Quedamos en hacer la intentona entre cuatro. Dos nadadores [Fabien Dedé, camerunés y Dao Touré, marfileño] y dos pasajeros, por decirlo así [Lauding Sonko, senegalés y la mujer]. Hacia las dos de la madrugada, dejamos la costa marroquí sin ser vistos.
Dolores Calderón, vecina de Valencia de Alcántara (Cáceres), recibe en su móvil la llamada que le anuncia que acaba de ganar los 50.000 euros que la empresa de telefonía Vodafone sortea entre las personas que han enviado un SMS con la palabra FORRADO al número 1111.
La respuesta era Lyon. Conocer el nombre de la tercera ciudad más importante de Francia le valió el miércoles a José Manuel Lúcia Ferreira, paracaidista de 44 años, un premio de 396.000 euros, el mayor bote del concurso televisivo Pasapalabra desde que se emite en Tele5.
- Qué… ¿No echas hoy la Primitiva?
“Bonita, ¿quieres un caramelo?”. Mari Luz “se quedó parada en el portal”, declaró Del Valle. “Entonces salí a la puerta y le enseñé un chupachups”. Después contó que la niña comenzó a subir la escalera, se asustó, se cayó y se golpeó en la cabeza. Que entonces la metió en un carrito de la compra y se la llevó a una zona cercana. “Dejé a la niña sentada sobre una rejilla [...] Cuando me marchaba miré hacia atrás y me di cuenta de movía los pies. Al ver el panorama me fui ligero a mi casa y tiré el carro enfrente, en un contenedor de basura”,