Dos nuevos informes confirman que Mari Luz aún vivía cuando la tiraron a la ría de Huelva

Mari Luz Cortés sí estaba viva cuando Santiago del Valle (presuntamente) la arrojó a las marismas de la ría de Huelva. Dos nuevos informes que obran en el sumario del caso, al que ha tenido acceso ADN.es, corroboran el primer dictamen que el Instituto de Toxicología y Ciencias Forenses elaboró en abril y que ayer publicó este medio.

Dos meses después de ese primer estudio, el Instituto de Toxicología recibió seis botes más, esta vez con tapaderas rojas. Cada uno contenía casi un litro y medio de agua recogida en el Rincón del Estero y la confluencia de los ríos Tinto y Odiel. Y los investigadores encontraron en ese agua las mismas algas microscópicas que ya habían hallado en el cuerpo de Mari Luz, y que no hubieran estado allí si la niña hubiera sido arrojada al agua después de muerta.

“Los hallazgos de diatomeas en la muestra de médula ósea son sugestivos de que se haya producido inhalación pre-mortem de agua“, constata el estudio científico. “Desde el punto de vista cualitativo también se cumplen los criterios de sumersión, al haberse identificado los mismos tipos de algas en las muestras de agua que en las de médula”, certifica el informe.

Además, otros tres forenses del Instituto de Medicina Legal de Huelva confirman esta versión. Carmen Álvarez Villanueva, directora del centro, Rosario Gómez, jefe del servicio de Patología forense y Pedro Manuel Garamendi, forense del instituto, afirman en su informe pericial, fechado el 21 de septiembre, que la niña se ahogó.

“La muerte fue debida, de acuerdo con los resultados de las dos autopsias y de los informes complementarios, a una asfixia por sumersión, posiblemente en aguas de las marismas de Huelva”, concluyen.

De momento, el único que piensa que Mari Luz ya estaba muerta cuando se deshicieron de su cuerpo es Luis Frontela, director del instituto de Medicina Legal de Sevilla, a quien los padres de la niña encargaron una autopsia complementaria. Así lo dijo en el avance de su informe remitido al juzgado, que ayer publicó ADN.es, un estudio que después no ha aportado a la investigación, pese a que la jueza se lo ha pedido muchas veces.

Más pruebas

Además de confirmar que Mari Luz vivía, los tres forenses del Instituto de Medicina Legal de Huelva sacan otras conclusiones. Según dicen, los resultados de las pruebas confirman que la niña murió, al menos, cuatro semanas antes de que se encontrara su cuerpo parcialmente sumergido.

Tambien constatan que la agresión sexual, de haberse producido, no fue “capaz de dejar evidencias” en el cuerpo de la niña. Marcas que, de haber existido, el agua del río Odiel bien podía haberse encargado de borrar. Sin embargo, los forense sí encuentran pruebas de “otros tipos de violencia traumática” que la ría no hizo desaparecer y apoyan la “sospecha de una muerte violenta”, explican.  Son “contusiones en la región craneal, hemitórax izquierdo, muñeca, codo y rodilla derechos”. Estas lesiones son compatibles con las conclusiones que avanzó Frontela. Según él, la niña “fue atada” por las muñecas, “ejerció resistencia” y “al menos tenía dos golpes en la cabeza”.

Las posibles consecuencias

Santiago del Valle admitió en su día que, el 13 de enero, llamó a Mari Luz desde la ventana de su casa, atrayendo su atención con un osito de peluche. Dijo que cuando la niña empezaba a subir la escalera se asustó y se cayó, y que después él la escondió en un carrito de la compra y la llevó hasta una alcantarilla, donde la tiró sin saber si estaba viva o muerta. Pero según las pruebas periciales que constan en el sumario, la historia de la alcantarilla no es creíble. Además su hermana Rosa confesó que el día en que desapareció Mari Luz llevó a Santiago en coche (con el carrito de la compra en el maletero) hasta el mismo lugar donde, 54 días después, se encontró el cuerpo de la niña.

Ambos han tratado de desdecirse después. Ella, con una carta que envió a la jueza que lleva el caso el 28 de septiembre y que después remitió de nuevo, cambiando solamente el encabezamiento, a un programa de Antena 3. Él, ante los forenses que evaluaron su estado mental en agosto. Pero si no aparecen más pruebas que las que hasta ahora recogen los casi 2.000 folios del sumario, Santiago del Valle podría ser condenado hasta a 25 años de prisión por asesinato, y su hermana considerada cómplice o cooperadora necesaria en el crímen. Sin ella, Santiago no hubiera conseguido llevar a Mari Luz hasta la ría. Si Rosa no le hubiese llevado (presuntamente) en su coche, Mari Luz Cortés habría tenido una oportunidad de seguir viva.

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Publicado en ADN.es

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