La hermana de Santiago del Valle se declara inocente del crimen de Mari Luz

Carta de Rosa del Valle“En cuanto al caso Mariluz, yo soy inocente, y creo que mi hermano también es inocente”. Eso escribe Rosa Del Valle, imputada con su hermano Santiago por la muerte de la niña de cinco años Mari Luz Cortés, en una carta manuscrita remitida desde la cárcel a los servicios informativos de Antena3.

Cuando fue detenida, Rosa del Valle confesó ante la policía que llevó en su coche a su hermano hasta un descampado. Según el testimonio de la mujer, Santiago le pidió que le llevara en coche a la zona de Carrefour de huelva y metió un carrito en el maletero. Ella dijo no saber que dentro estaba la niña. Si en ese momento Mari Luz estaba muerta, a Rosa no se le podrá acusar de complicidad en el crimen. Si estaba viva, sí.

Rosa escribe ocho folios con metódica caligrafía de niña y sobre una plantilla. Y ahora  lo niega todo. En su carta, a la que ha tenido acceso ADN.es, asegura que declaró bajo amenazas. “Al saber la policía que no había prueba contra mi y mi hermano, pues no hallaron ninguna en mi casa y tampoco en el coche, decidieron agredirme y amenazarme con pistola en la cabeza para que yo me declarara culpable, y a mi hermano”, escribe.

“La policía se dedicó a decir que Santiago había cortado a cachitos a la niña y que la había metido en  una bolsa grande de basura y que yo le había ayudado con el coche”, acusa.

La versión anterior

Pero fue ella misma quien lo dijo. “A las cinco menos cuarto -declaró Rosa en su día- Santiago me llamó a la habitación y me dijo que lo llevara en coche a la zona del Carrefour. No estaba nervioso, estaba normal. Me pareció raro, porque era domingo. Bajé por la escalera del portal. En el primer peldaño, Santiago cogió un carrito. Era el más estropeado de los dos que teníamos, el que tenía las ruedas blancas. El carrito era de tela y hierro. Estaba tapado. No lo vi deformado”, declaró.

“Abrí el maletero desde dentro del coche. Santiago metió el carrito. Él no dijo nada en todo el viaje. Lo dejé en un polígono. No sé si dentro del carrito estaba la niña”, continuó. Según su relato, Santiago se apeó cerca del estero del Rincón, una manga de agua de la ría de Huelva que comunica directamente con la desembocadura del río Tinto, a unos cinco kilómetros. Y fue exactamente allí donde el 7 de marzo se encontró el cadáver de Mari Luz.

Santiago “necesita ayuda”

Rosa Del Valle cumple hoy prisión preventiva en el módulo de mujeres de la prisión de Albolote (Granada), la misma cárcel donde su hermano Santiago pena los dos años y medio a los que fue condenado por haber abusado sexualmente de su propia hija.Y, según dice, Santiago necesita un médico. “Respecto a mi hermano sí tengo que decir que necesita ayuda psiquiátrica, pero a lo que se dice de la castración química voluntaria lo tiene que decidir él mismo”.

De los datos que ofrece Rosa en su carta se deduce que, desde que ingresó en prisión hasta ahora, alguien le ha estado informando de todos los detalles del caso, incluida la autopsia, información que confunde y trata de utilizar para exculpase. Además,  repite algunos detalles de la investigación que aparecieron en los periódicos mientras la niña estuvo desaparecida, pistas que la policía descartó posteriormente.

La mujer también arremete también contra la familia de Mari Luz. Les acusa de recaudar fondos para buscar a la niña mientras estaba desparecida que nunca utilizaron ni devolvieron una vez fue hallado su cuerpo. También acusa a los Cortés de entrar en su casa en varias ocasiones, la primera el día 13 de enero dos horas después de que la niña desapareciera, abriendo la puerta de la casa a patadas. “Si la familia Cortés sospechaba de mi hermano por sus antecedentes ¿por qué no llamó a la policía para que registraran mi casa?”.

Posibles presiones

La mujer de Santiago del Valle, que siempre había inculpado friamente a su marido Santiago y a su cuñada Rosa de la muerte de Mari Luz, también cambió su testimonio el pasado día 30 de septiembre. Isabel García, en prisión por consentir los abusos a su hija, solicitó comparecer de nuevo ante la jueza y, cuando lo hizo, proporcionó una coartada a su marido: “Santiago no mató a esa niña. Yo estuve con él toda la tarde y ni siquiera la vimos”.

¿Qué pudo ocurrir para que cambiara su versión radicalmente? Aunque Isabel y Santiago permanecen ingresados en prisiones diferentes, se han comunicado al menos dos veces. Una, hablaron por teléfono. La otra, él le envió una carta.

Fuentes cercanas a la investigación piensan que él la ha amenazado. Según los psicólogos la mujer tiene una personalidad “notablemente influenciable y manipulable”. Y cuando fue detenida en marzo, le confesó a la Policía que él la había intimidado: “Me dijo que si declaraba algo en contra de él y lo encerraban, cuando saliera me buscaría debajo de las piedras y no iba a quedar viva“, declaró. Le acusó de maltratarla física y psicológicamente. E incluso solicitó protección policial.

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Publicado en ADN.es

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