El escritor lee su libro
Una de las actividades míticas de la Shakespeare eran las lecturas, a las que podían acudir 200 de los suscriptores de la biblioteca, porque en la tienda no cabían más. El primer lector fue André Gide, pero incluso T.S.Eliot (en la foto) viajó desde Londres para leer fragmentos de sus obras. El propio Hemingway hizo una excepción a su norma de no leer jamás en público para complacer a Sylvia Beach.
