La generala Stein
Durante un tiempo, la rotunda Gertrude Stein (en la foto bajo su retrato, pintado por Picasso) fue suscriptora de la biblioteca Beach. Pero abandonó la compañía justo cuando Sylvia publicó el Ulises, aquel libro “jodidamente bueno” que le costó a Joyce un ojo, a su editora la quiebra y a Hemingway la expulsión temporal de casa de la generala Stein por haberse atrevido a describir así la obra magna de Joyce. Stein odiaba a Joyce, seguramente porque utilizaba muchas más palabras que la rosa con la que ella daba la tabarra (una rosa es una rosa es una rosa) a los cohibidos escritores que peregrinaban a su apartamento de la Rue de Fleurus.
