La dibujante iraní presenta en la Seminci ‘Persépolis’, su cómic autobiográfico trasladado al cine | La película, que narra su infancia durante la revolución de los ayatolás, recibió el premio del jurado en el Festival de Cannes | ADN.es la entrevista.
En la ciudad de Marjane Satrapi se fuma, se dibuja y se critica la intransigencia. Aunque nació en Teherán, en 1969, vive en París desde hace trece años. Pero su ciudad es Persépolis, la saga de cómics que ha convertido en película. La cinta, que ha abierto este año la 52 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, se estrena el 31 de octubre. Tanto en ella como en los libros relata, con trazo depurado, sentido del humor y también dureza, su infancia en el Irán de los ayatolás y de la guerra con Irak. Un lugar donde un casette de Iron Maiden era un objeto prohibido y una mujer no podía maquillarse sin ser castigada. Ni fumar.
“Me encanta el tabaco y fumaré toda la vida. Vivimos en una sociedad donde no es políticamente correcto. ¿Y qué? Antes está el placer. ¿De que sirve vivir en un mundo en el que no está bien visto el placer?” dice una mujer marcada por la injusticia desde niña y educada por su familia en la tolerancia. “Vivimos en una sociedad que rechaza el sexo pero a la vez es muy pornográfica. Tenemos una relación muy malsana con la vida”.
Dibujo para adultos
En Persépolis Satrapi no sólo cuenta lo que significa crecer en plena revolución de los ayatolás. Su historia habla sin aspavientos y con sentido del humor del abandono. De la marca que deja el exilio forzado de un país, de una fe o de un amor. Y eso con dibujos. ” Los autores de cómic dibujamos y escribimos. La gente no sabe cómo comportarse ante el cómic, porque relacionan el dibujo con la infancia. Y yo lo que hago es una narración adulta”.
El Festival de Cannes sí supo como portarse y se rindió a Satrapi dándole el Premio Especial del Jurado. “No se lo que le aporta la versión cinematográfica a la historia. En realidad, no tenía ninguna buena razón para hacer la película, con el libro bastaba. Pero cuando me la ofrecieron sentí que me daban un juguete y, además, la posibilidad de jugar con mi mejor amigo (Vincent Paronnaud, con quien firma a medias la dirección y el guión de la cinta). Así que nos dijimos: Puede que hagamos una mierda pero tampoco pasa nada, no se va a hundir el mundo”.
Para poner voz a su personaje, la artista escogió a Chiara Mastroiani. A su madre y su abuela les regaló las cuerdas vocales de Catherine Deneuve y Danielle Darrieux. Cualquier cinéfilo mataría por ese árbol genealógico. Pero el fichaje de las reinas del cine francés no fue cuestión de azar. “Es verdad que para la historia con los libros bastaba. Pero ahora se que la película le va a aportar más difusión, porque se verá en países donde el cómic no llega”.
Irán en blanco y negro
Irán, para Satrapi, es en blanco y negro también en el celuloide. “Vengo del cómic independiente, y dibujar el blanco y negro es una alternativa económicamente lógica. Pero también me gusta su estética. Aporta algo que no da el color. En la película nos ha dado la posibilidad de pasar con fluidez de un registro a otro. Y hemos podido usar fondos y grises que no hay en el cómic”.
Tonos de gris que la dibujante encuentra también cuando habla de oriente y occidente, de fundamentalismo y democracia, pero no de compromiso. “Persépolis sí nace de un cierto sentimiento de deuda con la historia de mi país. Porque si tengo medios de narrar y cosas que decir y no lo hago, no estoy cumpliendo con mi deber. No creo en el cambio como algo colectivo o de masas. Me aburre esa idea. Pero sí en el indivíduo. El indivíduo es lo más universal que existe, la base de la democracia y la libertad”.
Dice Satrapi que nunca ha dejado de ser libre, pese a haber sufrido una dura represion durante la infancia. Porque la libertad, dice, “es un estado mental”. “Obviamente no es lo mismo una democracia que un régimen totalitario. Pero el fundamentalismo se da cuando existe una visión monolítica del mundo, cuando cualquier cosa se enfrenta desde la emoción y se ofrecen respuestas simples a preguntas complejas. Y eso también se da en occidente”.
Arte y política
Cuando Persépolis se proyectó en Cannes, las autoridades iraníes presentaron una protesta formal ante el gobierno francés. “¿Censura? Sí -zanja Satrapi- pero aquí también la hubo y nada dura para siempre”. Paradojicamente, Estados Unidos la tentó para comprarle los derechos de adaptación del cómic. No es fácil imaginar la versión americana. “Lo hicieron porque vieron el posible negocio, pero nada más. Al final la adapte yo”, corta de nuevo. Pero recuerda una palabra: “El mal. Es muy peligroso nombrar el mal. Ahí está la base del fascismo“.
Pese a su discurso, a Satrapi le molesta que su película se tilde de política. “No lo es porque no da respuestas. Si lo hiciera sería un manifiesto o un panfleto. Y un panfleto se lee y se tira. Mi película no dice lo que hay que hacer. Es un trabajo de artistas. Y nosotros, lo que hacemos, es plantear las preguntas”.
_____________
Publicado en ADN.es
Buena entrada, tuve la oportunidad de ver hoy la pélicula.
Es una lástima que no se le haya apoyado en México, al menos no aquí en Puerto Vallarta.
Se presentó en un festival de Cine Cultural en uno de los cinemas, pero también está mal publicitado ese festival.
Apenas pude tramitar mi membresía en un lugar de renta de video, y fué mi primer renta.
Realmente me gustó mucho la película (además de que la animación es buenísima) y me fascinó Marjane y su ideología.
Saludos