“Si vienen a demoler alguna vivienda más, esperamos que no haya muertos”

Unos 300 chabolistas vuelven a la Cañada Real tras marchar hasta Vicálvaro y no ser recibidos en la Junta Municipal | La jueza aplaza el derribo de otras siete viviendas

“Que no se acerquen [al poblado], porque si vienen a demoler alguna vivienda más, lo que esperamos es que no haya muertos”. Lo dice Sofian, un chico marroquí de poco más de 20 años, vecino de la Cañada Real Galiana, un poblado de chabolas en el distrito madrileño de Vallecas que se enfrenta a la amenaza del derribo.

Sofian marchó esta mañana con otros 300 vecinos de las chabolas hasta Vicálvaro, para intentar hablar con un representante de la Junta Municipal, después de que ayer se produjese el violento desalojo y derribo de una vivienda ilegal y una batalla campal entre la policía y los chabolistas que se saldó con una treintena de heridos. Pero la concejala Carmen Torralba se negó a recibirles. Y Sofian amenaza: “Hay familias que llevan 20 años aquí. Han hecho su vida y sus casas. Están dispuestos a morir por ellas” .

Los habitantes de la Cañada, en su mayoría marroquíes, recorrieron escoltados por la policía, la A-3 (carretera de Valencia) hasta llegar a la Junta Municipal de Vicálvaro. Los vecinos decidieron marchar “espontáneamente”, dijo el vocal de la asociación de Vecinos de la Cañada Real, Miguel Martín, para protestar por “la injusticia sufrida”.

“Tengo que salvar mi vida. Tengo papeles igual, como la gente. No hemos robado las casas, hemos pagado un dineral. Llevo aquí 7 años. Pago el agua. Pago la luz. Y pagué el terreno para construirla a los españoles que me lo vendieron. Ahora que me dejen tranquilo”, protesta un vecino.

Los marroquíes de la Cañada Real piden que, si hay un problema de drogas en la barriada, se actúe exclusivamente contra los traficantes. Y no entienden por qué sus viviendas están ahora en peligro. “Cuando construimos las casas vino la policía. Y nadie nos dijo que no podíamos construirlas aquí. ¿Por qué no nos lo dijeron antes”.

Aplazado el desalojo

Después de los incidentes del jueves y la marcha de hoy, los vecinos podrán tomarse unos días de respiro. Una jueza de lo Contencioso Administrativo de Madrid decidió paralizar el derribo de siete de las viviendas ubicadas en la Cañada Real que pretendía llevar a cabo el Ayuntamiento de Madrid, tras la suspensión cautelar promovida por los afectados la semana pasada, según informó una de las portavoces de la Parroquia de Santo Domingo de la Calzada, Alicia García Lázaro. “De momento evidentemente no se van a demoler las siete viviendas”,aseguró, ya que la jueza ha prorrogado la suspensión provisional de derribo por un plazo de tres días.

Según Cáritas, que asesora jurídicamente al colectivo, hoy terminaba el aplazamiento de derribo anterior que la juez había concedido a estas siete infraviviendas, que se encuentran ubicadas en dos parcelas de unos 2.000 metros cuadrados cada una. Los responsables de la asociación han afirmado que en las próximas horas comunicarán a los vecinos la decisión, ya que, desde primera hora de la mañana, unos 200 rumanos esperaban en las fincas para evitar una intervención en el caso de que la jueza autorizase el desalojo.

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Publicado en ADN.es

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